#MeAcuerdo de un señor que me saludaba todas las mañanas.

Cuando yo era pequeño, mi mamá y yo caminábamos todas las mañanas por la calle en la que vivo. Me llevaba a la guardería y luego ella se iba a su trabajo. No había un día que no viéramos a uno de nuestros vecinos, un señor ya grande, que barría la entrada de su casa que se encontraba a unas cuadras de la mía. Siempre me saludaba. Un día, en su puerta apareció un moño negro. Fue el primer día que no lo vi y recuerdo haberlo extrañado. Fue la primer persona de la cual supe que había muerto.





#MeAcuerdo de un gato negro

Lo vi en la guardería a la que iba cuando era niño (casi un bebé). Aunque éste es mi primer recuerdo, creo que ya había escuchado aquello de que los gatos negros traen mala suerte, porque, al verlo, me asusté. Pensé que tendría mala suerte por el sólo hecho de haber visto un gato negro. Siempre bromeo con mis conocidos cuando les cuento esa historia, les digo que desde entonces tengo mala suerte. A veces de verdad lo creo.






Del inconveniente de haber nacido

Este libro es uno de mis favoritos desde que lo leí. Siempre me he sentido identificado con Cioran, tanto por su estilo como por su pensamiento. Subí una videoreseña a mi canal de YouTube, pero aquí compartiré con ustedes un par de citas que encontré en "Del inconveniente de haber nacido". Disfrutadlas :)

Si antaño, frente a un muerto me preguntaba: «¿De qué le sirvió nacer?», hoy me pregunto lo mismo ante cualquier ser vivo.

Esta es la pregunta fundamental de la filosofía. ¿Sirve de algo nacer? No me vayan a responder que nacer sirve para vivir afuera de mamá, porque eso es bastante obvio. A lo que se refiere esta pregunta es a algo más profundo.

No merece la pena matarse: siempre se mata uno demasiado tarde.

Desde fuera, en cualquier clan, secta o partido, reina la armonía; dentro, la discordia. Los conflictos en un monasterio son tan frecuentes y están tan envenenados como en cualquier sociedad. Incluso cuando huyen del infierno, los hombres no lo abandonan sino para reconstruirlo en otra parte.

Es difícil saber qué fibra nuestra hiere la música; lo cierto es que toca una zona tan profunda que ni la misma locura sabría llegar a ella.

Suicidarse por ser lo que se es, pase; pero no porque la humanidad entera le escupiera a uno a la cara.

Un libro es un suicidio diferido.

Cuando se ha cometido la locura de confiarle a alguien un secreto la única forma de saber que lo guardará es matarlo de inmediato

Este instante, mío aún, se desvaneces, se escapa, se hunde. ¿Voy a exponerme al siguiente? Me decido: helo aquí, me pertenece y ya está lejos. Desde la mañana hasta la noche, fabricar pasado.