Mi gran ego

Hace no mucho me dispuse visitar a mi padre en Tlaxcala, pues allá vive él. Mi madre, como buena madre que es, me dio consejos para quedar bien.

-Te acomides, Tony. Si tu papá se pone a hacer algo, le dices que lo ayudas; ayuda en lo que tú puedas.
-¿Cómo crees? Si me invitaron fue para atenderme, ¿no crees? Que me atiendan y yo me dejo.
-¡No, Toño! Tienes que acomedirte, acuérdate de lo que decía tu abuelita Juanita: "una persona acomedida cabe en cualquier parte".
-Ay, mamá, tengo el ego demasiado grande como para caber en cualquier parte.


Nota:
Obviamente fue una broma.

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