Regalos


Seguro que no sólo me ha pasado a mí eso de recibir un regalo... poco adecuado. Ese momento en que te ves obligado a dar las gracias a alguien que, con un simple y sencillo regalo, te demuestra que no te conoce. Y es aun peor cuando eres tú quien da el regalo poco adecuado. Escuchar ese "gracias" tan poco agradecido y ver la expresión de poco agrado en el rostro de la otra persona es mortal. Aunque se agradece la falsa sonrisa, porque su único objetivo es no hacernos sentir mal. 

Así es la cosa, uno aprende a dar buenos regalos ya que la ha regado un par de veces. Ya que le regalaste a alguien que odia los peluches un oso, y de los grandes para que se note más el error. Ya que le regalaste rosas rojas a la que es alérgica al polen. Hasta entonces comienzas a poner más atención a los gustos de las personas que te interesan. Buena idea, pero algo tarde. ¿No es obvio? Si le quieres regalar algo a alguien es porque te interesa ese alguien. Más allá de un objeto, le quieres regalar ese momento de alegría al recibir algo que le gusta. Gran error no saber lo que le gusta. 

Lo importante del regalo es que esa persona descubra que escuchamos, que sabemos entender sus deseos y hacerlos realidad. No necesariamente con algo material. Quizá un simple dulce, una canción o un poco de compañía sincera bastan. No es necesario gastar para dar un buen regalo, porque los buenos regalos son algo cotidiano. No hay que guardarlos para las fechas especiales. Deja de estarte preguntando "¿Qué le regalo?". Mejor pon atención y todo será más fácil.

Regla No. 6
Hay que aceptar de buena gana lo que es gratis, a menos que te haga daño.




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